Todo lo que conocias, esta a punto de cambiarestas lista para eso?

Followєr§ ♥

domingo, 17 de octubre de 2010

capitulo 13

tal y como lo prometi, aca esta el capitulo 13! disfrutenlo! :)


Capitulo 13
-¡Amethyst, cuidado!- grito Rosalinda. Y eso fue lo último que escuche antes de cerrar los ojos y cubrirme con mis antebrazos.
Silencio.
Cuando note que no había ocurrido nada, que no habían gritos ni sangre, ni yo me encontraba en el otro mundo, entreabrí un poco los ojos, para ver lo sucedido.
El señor Rockwell y sus hombres me miraban con asombro, con sus ojos tan abiertos que creí que se saldrían de sus orbitas. Al igual que ellos estaba Rosalinda, moviendo sus labios, articulando palabras mudas e incomprensibles.
La cara de Erik tampoco tenia precio. Sus hermosos ojos negros se habían abierto de par en par y me miraban asombrados, y a la vez extrañados, como si hubiera reconocido en mi algo familiar.
Ahora viene lo increíble y por lo que todos me observaban. Yo, sin saber como o debido a que milagro estaba sosteniendo firmemente con mis dos manos la enorme espada que segundos antes había sido lanzada como proyectil hacia mí. La había atrapado por la punta, por lo que había quedado a tan solo unos centímetros de mi pecho.
Mi respiración se había alterado y mi corazón latía a mil por hora. ¿Cómo rayos había echo eso? ¿Yo? ¿La que no podía sujetar bien una espada hasta hace 1 día?
Con cuidado, se la entregue pesadamente a uno de los fornidos hombres, que la tomo con sumo cuidado y la volvió a colocar en la caja. Me frote los ojos y me pellizque el brazo, tratando de averiguar si se trataba solo de un sueño. Pero no. Allí estaba yo, había atrapado esa espada sin saber como, como si tuviera los reflejos de un gato o algo así; y todos seguían mirándome como a un bicho raro o un superhéroe.
La expresión de Erik era imperdible. Sus ojos se habían tornado azabaches y su cara parecía mármol. Era como si hubiera visto un fantasma.  Rosalinda jugueteaba nerviosamente con su espada y Saphire se había cruzado de brazos y con el seño fruncido murmuraba cosas incomprensibles.
-este…m-muchas gracias jovencita. ¡Me has salvado la vida!- exclamo el Sr. Rockwell conmocionado, mientras se secaba la frente perlada por el sudor con su pañuelo
Los forzudos hombres dejaron la espada de nuevo en la caja, sobre uno de los buros.
-no hay problema…aunque me gustaría saber como lo hice- bromee, tratando de cortar la tensión.
-bueno, si eso es todo, me retiro. Mil disculpas, pero aun tengo que terminar de hacer las entregas de la subasta. Con su permiso- se excuso el hombrecillo, y acto seguido Rosalinda le abrió la puerta y él desapareció detrás de ella con sus fornidos asistentes.
La incomoda tensión aun seguía presente. Respire profundamente.
-emh…creo que será mejor que me vaya. Después de todo aun tienen que guardar la espada- murmure con una sonrisa forzada, ya que aun no había salido de mi asombro inicial.
-s-si. Claro. Yo te acompaño…si quieres claro- murmuro Erik acercándose.
-oh, esta bien. Gracias- susurre sonrojada
-emh ¿Erik? Cuando vuelvas, creo que tenemos que hablar de algo ¿no te parece?- dijo Saphire mirándolo intensamente con sus ojos mar.
-absolutamente- murmuro él serio- no tardare.
Dicho esto, me despedí de Rosalinda (no me atreví a acercarme a Saphire) y salimos por la antigua puerta, en dirección hacia la calle.
-gracias por acompañarme. Y perdona que tengamos que ir caminado- dije mientras caminábamos ambos, nuestros hombros casi rozándose. No pude evitar sonrojarme un poco al pensar que nos veíamos como una pareja.
-no hay problema- sonrió él, con esas sonrisa tan blanca y perfecta- después de todo, el día esta hermoso. Seria una pena desperdiciarlo.
Asentí y continuamos caminando en silencio. Erik parecía concentrado en sus propios pensamientos. Pensamientos que, a juzgar por su expresión, parecían atormentarlo. Su piel estaba blanquecina y sus ojos totalmente opacos.
 Bajamos por una de las calles hasta la costa, cerca de uno de los muelles de pesca que los pescadores usaban a diario. Entre ellos, sentado en la cubierta, amarrando unos nudos, se encontraba Joe, uno de los pescadores más viejos y conocidos en el pueblo, especialmente por la inagotable cantidad de historias sobre sus aventuras en altamar durante su juventud.
-¡oye tu! Chico…-llamo con un grito cuando nosotros pasamos frente al muelle- ¡chico! Ven aquí!... –hizo señas con una mano para que nos acercáramos, mientras con la otra sostenía la botella de alcohol que estaba bebiendo
-¿puedo ayudarlo?- pregunto cortésmente Erik, mientras nos parábamos frente a el. No había notado que el viejecillo era algo mas pequeño que yo, y tenia un redondo estomago.
-chico…juro que te he visto antes… ¿pero donde?...-comenzó a murmurar de pronto, mientras cerraba los ojos tratando de recordar- si…definitivamente te he visto en algún barco hace años…
-eh…creo que esta en un error- contesto nerviosamente Erik. Note que sus ojos se habían afilado, como los de un gato y su mandíbula se contraía.- mi familia ha vivido en este pueblo por años, pero…
-¡ah! ¡Ya recuerdo!- interrumpió el viejo, haciendo mecer su barba descuidada y su botella de ron- ¡el barco de Austria! …1969... ¡Yo apenas era un fregacubiertas!...pero tu estabas allí. Uno de los marineros. Casi puedo ver las imágenes en mi mente…
Fruncí el seño ¿de que estaba hablando? ¿Erik en un barco Austriaco? ¿1969? ¡Pero si el ni había nacido! Aunque probablemente Joe solamente había estado bebiendo de más, ya que su afición al alcohol era conocida en todo el pueblo; no pude más que guardar cierto escepticismo.
-lo siento pero esta en un error- contesto fríamente Erik, apretando aun mas su mandíbula.- ahora si nos disculpa…debemos irnos.
Acto seguido me tomo de la muñeca y me arrastro lejos de allí rápidamente. Pude oír exclamar al viejo Joe:
-el barco Austriaco...1969…que buenos tiempos aquellos…- y volvió a sumirse en su vicio favorito, empinando la botella
-¿Qué fue todo eso?- pregunte extrañada, mientras seguía a Erik calle abajo. Caminaba muy rápido, tanto que apenas podía seguirle el paso.
-nada…solo se confundió. Ya sabes como es el viejo Joe. Solamente estaba borracho.
-pues a mi me pareció muy seguro- murmure frunciendo el seño con las manos en las caderas.
-créeme. Me confundió con alguien mas.- susurro con un tono de voz helado que me hizo sentir un pequeño escalofrió.
Las siguientes cuadras las caminamos en un incomodo y turbio silencio. Cuando llegamos a la entrada, me despedí de el con una sonrisa forzada.
El me la devolvió y Luego de decirme un “nos veremos mañana”, se alejo lentamente, con el horizonte de fondo.
                               ……………………………………………………………..
-Hola…- retumbo el susurro, apenas audible en la oscura habitación. Esto ocasiono que Angy se despertara abruptamente y se incorporara en la cama. Se froto los ojos y pudo divisar la silueta de un niñito de aproximadamente 10 años. Permaneció en silencio, observando cada detalle que podía ver de él.
Pasaron unos segundos.
-¿Estas enfadada conmigo?- pregunto el niño inocentemente, mientras la observaba fijamente desde una esquina
-Debería estarlo. Te apareces frente a mi, me matas del espanto y luego ¿Qué? Desapareciste sin darme ninguna explicación- murmuro molesta Angy con las manos en las caderas.
-lo siento. Tenia que hacerlo. Ellos estaban viniendo.- el fantasma se encogió de hombros y lentamente se acerco a la chica.
- dijiste que podrías sacarme de aquí- susurro interrumpiéndolo, con el seño fruncido- dime como.
-ya te lo dije. Yo conozco todo el lugar.- se encogió de hombros nuevamente- Sus entradas…y salidas.- sonrió
-¿y como es que las conoces?- murmuro Angy
-es una larga historia…- suspiro el niñito con cierta melancolía
Segundos de silencio inundaron la habitacion.
-¿oye, como te llamas? Es decir, aun no se tu nombre…- pregunto Angy- si voy a confiar en ti al menos debo saber como te llamas.
-Jonah. Jonah Perrier… ¿Y tú?
-Angela Rivera. Pero dime Angy.- contestó frunciendo el seño, algo confundida
-¿Qué ocurre?- pregunto Jonah
-nada. Es solo que nunca le había dicho esto antes a un fantasma-se rió
-si…la gente no suele vernos a menudo- se rió el también.
-si…eh espera! Entonces… ¿Cómo es que yo puedo verte? Es decir, nadie puede ver fantasmas…que yo sepa.
-no lo se- se encogió de hombros- nunca había visto a una humana que pudiera vernos. La verdad es que he estado muy aburrido hasta este momento- sonrió- ¡por lo menos ahora tengo alguien con quien hablar!
-oye, no quiero ser grosera, pero realmente necesito que me digas como vas a ayudarme a salir de aquí. - murmuro con los brazos cruzados. A pesar de que Jonah parecía amigable, aun no confiaba del todo en él.
-¡uff, eres mas impaciente que yo!- exclamo con un bufido- ya te dije que conozco todos, TODOS los pasadizos secretos que hay en este lugar…
-¿y se puede saber QUE es este lugar exactamente?- murmuró ella impaciente
-es una red de túneles subterráneos y pasadizos. Se utilizaron para esconderse durante la guerra civil. Muy pocos saben sobre ellos…por eso me sorprendió que ellos te trajeran hasta aquí.
-ellos…las personas de las que hablas… ¿quienes son? ¿Viste sus caras?- pregunto Angy acercándose mas hacia él
-No. no los he visto muy bien. Pero su sola presencia me hizo sentir escalofríos. Y eso es algo que un fantasma nunca debe sentir. Créeme.
A Angy se le erizó la espalda. Un escalofrió recorrió su cuerpo y sus latidos comenzaron a acelerarse.
-Ellos…no son humanos… ¿verdad?- susurró con un horrible presentimiento
-No. no lo son- susurró Jonah con una expresión seria, totalmente extraña para un niño, lo que la hacia aterradora- y si alguna vez lo fueron…fue hace mucho tiempo.

comenten!

capitulo 12

hi! bueno aca les traigo el proximo capitulo. ayer queria subir pero no pude debido a que tuve que estudiar para un examen de matematicas ¬¬
en fin, voy a hacer una especie de maraton, por lo que voy a tratar de subir 2 capitulos hoy!


Capitulo 12
-Bien, ahora sostenlo así. Muy bien! estas mejorando mucho!
Me encontraba en el enorme salón de la academia, tratando de sostener un sable de mango de plata, mientras Rosalinda trataba de enseñarme las estocadas básicas.
El día anterior había estado pésimo. Lo admitía. Sin embargo, hoy, había incluso logrado sostener completamente el sable e incluso realizar medianamente bien alguno de los ataques que me había enseñado.
-vamos, admítelo, soy un fracaso. Me tomara tiempo lograr manejar esta cosa- exclame algo frustrada, sosteniendo pesadamente la espada.
-no te atormentes- contesto ella sonriendo- toma tiempo. Por lo menos a mi me tomo bastante. Además estas progresando rápidamente, ¿cierto Erik?
El tardo en contestar. Se encontraba, tal y como la tarde anterior, recostado contra una de las antiguas paredes, con los brazos cruzados y la mirada perdida en un punto fijo.
-¿eh? ah, si. Supongo. Lo haces bien- me sonrió, cosa que basto para que mi corazón se acelerara y mis manos comenzaran a sudar. Tuve que sostener la espada con firmeza para evitar dejarla caer.
-gracias. Aunque me tomara años ser tan buena como tu. La manera en que luchas es realmente impresionante.- exclame con una sonrisita
-bueno, hago lo que puedo- murmuro apartando la mirada con una leve, casi imperceptible sonrisa de satisfacción.
-bueno- exclamo Rosalinda- ahora que ya aprendiste la estocada básica, creo que podemos…
Pero su comentario fue interrumpido por el estridente y profundo timbre que comenzó a retumbar en las paredes. Mi corazón casi da un salto
-yo iré- murmuro Erik. Comenzó a caminar en dirección a la altísima puerta de madera.
Al abrirla, encontró detrás de ella, a un hombrecillo de gafas, de unos cincuenta años, que vestía un elegante traje negro; escoltado por dos musculosos hombres vestidos con camisetas blancas y jeans, ropa parecida a la de construcción. Entre los dos, cargaban una larga caja de madera labrada y lustrosa, con los bordes dorados y adornada por alguna piedra preciosa.
-buenas tardes. ¿La familia Borleck?- pregunto cortésmente, al tanto que se sacaba el sombrero
-si. ¿En que podemos ayudarlo?- se escucho la voz de Rosalinda, que se asomó a la puerta con una sonrisa. El hombrecillo y los dos hombres se quedaron mirándola un instante, como perdidos en su belleza.
-mucho gusto. Soy el Señor Rockwell, curador del museo de historia natural de Chicago. Tengo entendido que el mes pasado el señor Evandar Borleck habría adquirido en una de nuestras subastas, una espada asiática de la colección del siglo XII.
-en efecto. Yo soy Erik Borleck – Le tendió la mano- Pase por favor.
El señor Rockwell avanzo unos pasos del portal, con cautela, casi nerviosismo y se quedo extasiado mirando la colección de espadas que colgaban majestuosamente de la pared.
-e-es asombroso!-exclamo con un titubeo, mientras se sacaba sus gafas y las limpiaba con un pañuelo- ¡nunca había visto una colección tan maravillosa!
-Oh, ¿se refiere a esas espadas viejas? Al menos adornan la pared.- voltee hacia una de las puertas y me encontré a Saphire, recostada contra el marco. Sus hermosos ojos azules observaban a todos con cierto aire de escepticismo y sarcasmo. Estaba tan radiante y despampanante como siempre, vestida con unos jeans y una ajustada camiseta de tirantes, todo acompañado por unas botas de taco vertiginoso y decenas de pulseras de plata. A pesar de que no tendría mas de dos años mas que yo, parecía ampliamente superior. Me hacia sentir algo insignificante, como una paloma frente a un pavo real.
-oh vamos Saph, no te quejes!- exclamo Rosalinda con una sonrisa- después de todo lo que nos costo reunirlas todas.
Ella le lanzo una mirada extraña y luego se dirigió hacia el hombrecillo.
-supongo que tendrá algo para entregarnos- comento sin separarse del marco
-s-si. En efecto- titubeo el hombrecito, con notable nerviosismo.- vengo a hacer entrega de la espada que adquirieron en la subasta del mes pasado. ¡Sea ya dicho se agradece enormemente la colaboración! Su donación ayudo mucho al museo.
-es un gusto ayudar a conservar la historia. Después de todo, sin ella no seriamos nada- comento Erik con cierto aire melancólico que no pude comprender. Al cabo de unos minutos, comprendí que me había quedado muda, sosteniendo la espada, sin decir palabra.
-oh, yo soy Amethys Tyler. Es un gusto- estreche la mano del hombrecillo, volviendo de mis pensamientos
-igualmente- contesto el señor Rockwell- bueno, si no hay mas, ¡muchachos, éntrenla!-grito a los dos hombres que aun se encontraban en la entrada. Ambos entraron, sin decir nada, cargando la caja. Acto seguido la depositaron en el suelo y la abrieron pesadamente.
Una hermosa espada, con mango de plata adornado por lo que parecían pequeñas piedrecitas purpuras emergio entre un acolchonado de terciopelo rojo que hacia resaltar mas aun su brillo.
Una especie de corriente eléctrica comenzó a recorrer mi cuerpo a medida que un calor intenso y energizante emergía de mi piel. Comencé a sentirme revitalizada, enérgica, como si pudiera llevarme el mundo por delante. Deje de pensar, incluso de oír; solo mi vista se concentraba en tan maravilloso artefacto sacado casi de un cuento de hadas.
-umm… ¿se encuentra bien señorita?- murmuro con cortesía el señor Rockwell.
-¿Amethyst?- susurró Erik a mi oído, mientras colocaba su mano en mi hombro
El contacto con su piel me hizo volver repentinamente, y darme cuenta de que todos me estaban mirando como a una loca, y yo seguía obserando la espada
-s-si, si. Lo siento, estaba pensando en algo.- murmure avergonzada. ¿Qué me había pasado? Era como si todo lo demás hubiera desaparecido por completo, como si solo fuéramos la espada y yo. y extrañamente Erik a quien no había dejado de sentir a mi lado.
-es hermosa ¿cierto?- exclamo con orgullo el Sr. Rockwell- ¡la mejor espada de la colección! ¡Tengan cuidado con ella!- les grito a los hombres de blanco- ¡es muy valiosa!
Los dos robustos sujetos habían comenzado a cargarla hacia una de las repisas. Parecía pesar bastante, pues ambos se tambaleaban ligeramente a medida que avanzaban con la espada en cada hombro. Pero repentinamente, el que iba adelante se detuvo, chocandose bruscamente contra uno de los pesados buros, lo que ocaciono que cayera sobre el. El otro hombre, tropeso con el primero y abrió accidentalmente la pesada caja, provocando que la espada saliera volando por los aires…en dirección hacia donde estaba parada yo.
-¡Rápido, atrapen esa espada! Vale una fortuna!- grito horrorizado el señor Rockwell, al borde del ataque
-¡Amethyst, cuidado!- grito Rosalinda. Y eso fue lo último que escuche antes de cerrar los ojos y cubrirme con mis antebrazos.
                                       …………………………………………………..
La habitación continuaba a oscuras, tan solo iluminada por la tenue luz de la vela. Sentada junto a ella, Angy planeaba su escape. Tenia que huir de aquella prision. No soportaba un dia más allí. No soportaba aquella densa humedad que rezumaba en las paredes, la oscuridad ni aquel olor a encierro. Necesitaba salir y respirar el aire o sino enloqueceria.
Había trazado en el desgastado suelo, con un viejo lápiz que había encontrado tirado, una posible vía de escape. Quizás cuando entraban a darle la comida diaria, podría golpearlos y entonces…
¡a quien engañaba! Eso era imposible! Absolutamente imposible! Una chica de 16 años no podia vencer en una lucha cuerpo a cuerpo a nadie. Y menos ella! Estaba destinada a permanecer en esa oscura habitación, hasta que sus secuestradores decidieran que rayos hacer con ella.
Se acurruco contra la pared y unas lágrimas rodaron por sus mejillas. Extrañaba a sus hermanos, a su abuela. Y sobre todo a sus padres. Pero a ellos si que no los volvería a ver. Nunca.
Continuaba sollozando, cuando de pronto escucho una suave voz, casi un susurro, que provenía de dentro del recinto
-¿Por qué lloras?- pregunto una voz dulce y pacifica, como la de alguien que no tiene prisa
-q-quien anda ahí?- susurro Angy, levantando levemente la cabeza. No pudo ver a nadie. Solo la cama, el enorme y viejo ropero y la mesita de madera.- quien sea salga ahora!
-lloras por que vas a morir?- volvió a susurrar la voz, con aquella calma tan contagiosa. Su voz, más que alterarla  o asustarla, le provocaba tranquilidad.
-que?- susurro extrañada, esta vez levantando la cabeza. Ahora si pudo ver, para su enorme asombro, a la figura de un niñito parado frente a ella. Su silueta se transparentaba un poco, pero era definitivamente un niño de unos nueve años. Vestía un pantaloncillo corto con tirantes, como los de antiguamente.-q-quien eres tu? ¿Un fantasma? ¿C-como es que puedo verte?
-eso dijeron las personas esas. Que pronto ibas a morir- el niñito- fantasma se encogió de hombros inocentemente, como si no supiera la gravedad del asunto
Esto hizo que más gruesos lagrimones se escaparan de los ojos de Angy y resbalaran por sus mejillas. Genial! asi que ese era su destino? Morir?
-n-no quiero morir…-susurro ella, trantando de respirar, pero estaba muy perturbada.
-si quieres yo puedo ayudarte a salir de aquí- sugirió el niñito con una sonrisa
Angy volvio a levantar la vista y observo al niñito. A pesar de ser un fantasma de quien sabe cuantos años, parecia amigable y lo mas importante, era su boleto fuera de esa prision
-de veras puedes hacerlo?- pregunto por un momento lena de esperanza y frunciendo el seño- eso es imposible- suspiro resignada- ya lo he intentado todo. No hay ninguna forma de salir. Ninguna pared hueca, nada.
-en eso te equivocas- sonrió con picardía- este lugar esta lleno de pasadizos secretos
-en serio?- exclamo de pronto Angy, con un brillo de esperanza en los ojos- donde están? Se puede acceder desde aquí?
-lo siento debo irme, ellos están viniendo con tu comida.¡ Nos vemos!
No! espera! Yo…
Pero el niño fantasma ya se había desvanecido.
                                         …………………………………………………..
-¿diga?- contesto su celular Jason, con un tono de voz indiferente y de superioridad.
Se encontraba recostado contra la sucia pared de un callejón 0scuro, con los brazos cruzados sobre su pecho, vestido completamente de negro. No le gustaba la claridad.
-Jason, cariño ¿Cómo has estado?- siseo del otro lado de la línea una voz femenina y seductora.
-Así que es cierto. Han vuelto al viejo pueblo. Pero me extraña que me llames, sabes que los abandone hace mucho… o acaso te quedaste sin marionetas Raven?- comento con un tono sarcástico
-oh, ¿aun estas molesto por eso? ya te dije, es mi forma de ser- se excuso con un tono infantil y malcriado- como sea, vengo a pedirte un favor…
-un favor… ¿un favor? acaso estas demente? Yo no te debo nada. Piérdete bruja.-espeto entre dientes
-no seas grosero. Después de todo el tiempo que pasamos juntos…- susurro- en fin. Sabes que continuamos buscando a la chica…
-oh si. Su causa perdida del milenio. Vamos Raven, pueden hacer algo mejor que eso. Solo es un viejo cuento de niñitos. Me sorprende que aun sigan buscándola. Seria más fácil encontrar a Wally.
-la encontramos Jason…es ella. Estamos seguros.
-como lo estuvieron las ultimas 60 veces?- murmuro con mas sarcasmo y escepticismo.
-ya cállate idiota. Es ella, esta vez si es. Así que solo necesitamos…
-ahora escúchame bien maldita. Tú no me llamas luego de casi un siglo desde que los abandone para pedirme un favor. Menos me llamas idiota. No pienso ayudarlos en nada ¿me oíste? Y si vuelves a llamarme te juro que te encontrare a ti, a tu hermano, a tus acólitos y a tu “amo”- pronuncio la última palabra con burla e ira- y les arrancare la cabeza. Así que déjame en paz si es que quieres seguir viviendo.
Y dicho esto, cortó la llamada. Guardó su celular en su bolsillo trasero y respiró profundamente. Nunca en la vida ayudaría a esa perra y a sus secuaces de nuevo.
Tomó una pesada piedra del suelo y la aventó con furia contra la pared. Esta, al estrellarse la piedra, se abolló dejando una porción de endeble ladrillo a la vista.

les gusto? comenten!

jueves, 14 de octubre de 2010

bueno aqui traigo el siguiente capitulo. ojala les guste!
Capitulo 11
-hola… ¿me extrañaste...hermano?
Esa voz llego directo hasta mi cerebro e hizo un clic. Me voltee instantáneamente, con mi mandíbula apretada, mis ojos negros como el azabache y mis manos convertidas en garras. Efectos secundarios de la ira.
Allí estaba el. El que me había arruinado la vida. Al que odiaba profundamente.
-que estas haciendo aquí?- escupí con veneno, mientras me ponía en posición de ataque- ¿Cómo entraste?
-oh vamos!- murmuró con un tono de voz sarcástico que me hizo enfurecer aun mas- ¿que acaso necesito una excusa para visitar a mi hermanito?
-¡no me llames así!- sisee, cerrando y abriendo mis garras- ¡no tienes derecho a llamarme así después de todo lo que has hecho!- exclame con odio
-oh ya deja de ser una reina del drama!- sonrió con sarcasmo. Se notaba que lo estaba disfrutando, cosa que me hacia querer desgarrar su cuello- siempre tan sensible Erik…que no te enseñaron que nosotros no debemos ser así? Somos fuertes… poderosos...depredadores- volvió a sonreír- no deberías estar llorando por los rincones como débiles humanos
-y tu no deberías estar matando gente inocente solo para fortalecerte…Jason- escupí, tratando de contener mis ganas de matarlo de una vez por todas
-¡oh me haces sentir tan mal!- exclamo con sarcasmo y una expresión de falsa angustia en su rostro- ¡mi hermanito menor piensa que soy una asesino! Únete al club Erik, es una lista larga.
-¿Por que volviste?- murmure- ¿Qué es lo que quieres? ¿Por que han estado secuestrando chicas?..¿Que es lo que quieren ellos?
-lamento informarte que no lo se. Los abandone hace años…- murmuró encogiéndose de hombros
-oh. Y supongo que debo creerte- ahora yo emplee el tono sarcástico, cruzándome de brazos y dirigiéndole una mirada escéptica- no lo creo.
-piensa lo que quieras- volvió a encogerse de hombros- de todas formas no tengo tiempo para discutir. Solo venia de paso, a saludar a mi más cercano y querido familiar- rió. Una risa escalofriante- bueno, a decir verdad, el único que me queda vivo…oh y por cierto, vi a la chica con la que has estado los ultimos dias. Muy linda. Buena eleccion hermanito.
Le dirigí una mirada de odio
-na siquiera te atrevas a…
-bueno, debo irme.- me interrumpió, ignorando mi comentario- Tu sabes, cosas que hacer, personas que visitar…”asuntos” que arreglar…pero nos veremos pronto. Tenlo por seguro.
-¡Maldito! No vas a…!- grite, preparándome para atacarlo
Pero antes de que pudiera siquiera moverme, el salio a toda velocidad de la casa, dejándome solo de nuevo.
Poco a poco, mis facciones fueron recuperando su aspecto mas humano, mis ojos dejaron de parecer lagos de alquitrán, y mis garras se desvanecieron. Aun así, mi respiración seguía siendo entrecortada.
Mi cabeza estaba llena de pensamientos entrecruzados, tanto que me provocaban jaqueca. ¿Por que había vuelto Jason? ¿Qué querían con esas chicas? Y lo mas importante… ¿Por qué había venido a visitarme?
                               ……………………………………………………………..
Volví a despertar, entre sudor y respiraciones cortadas, de mi cuarta pesadilla de esa noche. Note que mi corazón estaba acelerado y mi frente perlada por el sudor. El miedo y la desesperación aun permanecían zumbando en mi subconsciente. Se había sentido tan real…por supuesto, como cada una de mis pesadillas relacionadas con el incidente.
Tome el reloj de la mesita de luz y lo observe detenidamente. Las 12:45. Inspire profundamente una vez más, y devolví el reloj a su sitio.
No podía seguir teniendo esas pesadillas cada noche. Estaban arruinando mi intento de reconstruir mi vida y de olvidarme de todo. Eran como esa mancha que siempre queda en la ropa, no importa cuanto la laves. Era mi mancha, mi marca imposible de borrar. Al menos no por ahora. Me aferre a mi conejo de felpa, el que me había regalado mi padre cuando cumplí 5 años. Hacia años que no jugaba con el por supuesto, pero desde el accidente, había adquirido un importante papel en las noches. No me sentía segura si no lo tenía a mi lado en la cama.
Sentí una fría brisa recorrer la habitación y comencé a temblar. Observe la ventana. Estaba abierta. No recordaba haberla dejado abierta. Es mas, yo misma la había cerrado antes de cenar.
Una leve niebla comenzó a esparcirse sutilmente por la habitación, pero lo atribuí a mis delirios debido a la falta de sueño. Una sombra se movió rápidamente, casi como un flash. Instintivamente encendí la lámpara de la mesa y tome lo primero que encontré, en este caso, un cepillo de cabello.
Pero no había nadie. Solo mi habitación, totalmente vacía, rodeada de muebles, fotos de familia y amigos y algunos postres. Todo normal. Pero habría jurado que había alguien- o algo- allí.
“la falta de sueño realmente hace estragos en mi mente” pensé. Suspire y apague la luz, no sin antes recorrer con la vista la habitación. Todo bien.
Afuera, la niebla se había intensificado más.
                        ……………………………………………………
-Así que ese bastardo ha vuelto…-murmuró Saphire, con un profundo tono de irritación en su voz.
Se encontraba sentada femenina y elegantemente, en la caja de resonancia  del enorme piano de cola, mientras sostenía un vaso de wisky en su blanca y perfecta mano.
Cerca de ella, en uno de los buros, con las piernas cruzadas al estilo de los indios, estaba Rosalinda, con una expresión seria y preocupada. Del otro lado de la gran biblioteca, Evandar estaba recostado a la pared, con sus brazos cruzados
-si. Vino a verme… El maldito estuvo aquí!- golpee con mi puño el escritorio, que tambaleo y se partió a la mitad.- l-lo siento Evandar…no quería…
-descuida- musitó- después de todo, ya era hora de cambiarlo… ahora dime exactamente que te dijo.
-lo mismo de siempre.- bufe con fastidio- Cosas como “¿hola, me extrañaste hermano?”- imite su irritante tono de voz sarcástico-…ese bastardo siempre disfruto burlarse de mi.
-¿Te dijo que estaban buscando con esas chicas desaparecidas?- pregunto Rosalinda, abriendo sus impresionantes ojos azules
-Eso es lo extraño…- murmure- dijo que no lo sabia…que los había abandonado hace años…pero…
-No podemos creerle- Saphire terminó la frase por mi- el siempre fue un maldito mentiroso. Además, ¿si no porque volvió aquí?...no creo que para una reunión familiar.
-¿Entonces que hacemos?-volvió a preguntar Rosalinda
-Matarlo. Es la unida solución- sisee con furia- déjenmelo a mi. Yo voy a…
-tu no vas a hacer nada- me cortó Evandar autoritariamente.- primero que nada, porque es tu hermano, y matarlo no solucionaría nada, no si el sabe que están planeando.
-pero…-trate de protestar
-pero nada.- cortó Evandar, esta vez alzando un poco su apacible tono de voz- no harás nada Erik. Créeme que comprendo perfectamente como debes sentirte, pero tienes que controlar tus emociones. Sabes perfectamente lo peligroso que seria si no lo haces.
-lo se…-murmuré con fastidio, bajando la cabeza- pero sabes lo peligroso que es que Jason haya vuelto. A donde quiera que va, la gente muere. Yo lo se mejor que nadie…-mi voz estuvo a punto de quebrarse.
Rosalinda se levantó del buro y me abrazo. No la aparte. Se produjo un incomodo silencio.
-creo que Erik tiene razón- apoyó Saphire desde el piano, con un tono frío- la mejor solución es matarlo. Cortar el problema de raíz. Y luego, matar a todos los demás.
-Chicos…- suspiró Evandar, con un tono cansino, que denotaba un poco su larga estadía en la tierra- ustedes son aun jóvenes para entender algunas cosas. Créanme. La mejor ofensa no siempre es un ataque. En estos momentos, lo mejor es estar alerta y vigilar. Luego, cuando sea necesario, atacaremos. Ahora si me disculpan, debo retirarme.
Dicho esto, salio por la puerta.
-Igual yo. Buenas noches- murmuró Saphire, antes de abandonar el recinto. Solamente quedamos Rosalinda y yo. Ella me dedico una mirada suspicaz, a lo que yo pregunte:
-¿Que ocurre?- fruncí el seño
- No vas a cumplir las ordenes de Evandar… ¿Cierto?- murmuró ladeando la cabeza
-¿como sabes eso?- mi seño se frunció aun mas- es decir…yo no…no se…
-Te conozco Erik- musitó con una débil sonrisita- eres un gran chico. Pero tienes un defecto, y ese es tu sed de venganza; cosa que te preocupas sobremanera en esconder. En ese aspecto, te pareces a Jason.
-Pero el no la esconde…- escupí- el solo se dedica a asesinar gente para hacerse mas fuerte. Es una amenaza Rose…una que hay que eliminar.
Ella se encogió de hombros
-Quizás…o quizás merezca otra oportunidad. Todos la merecemos alguna vez. Recuerda que, a pesar de todo lo que pasó…él aun es tu hermano.
Se levantó del buro, atravesó la biblioteca y salio de la habitación, dejándome solo, mirando por la gran ventana.

...............................................................................
que les parecio el capitulo? comenten!
bueno, un tema que quiero avisar. dentro de unos 4 capitulos al fin van a saber que son Erik y su familia! wiiiii!
asi que sean pacientes sip? ;)
eso es todo. comenten hermosas personas!


lunes, 4 de octubre de 2010

capitulo 10

bueno acá subo el capitulo 10. perdonen la demora!


Capitulo 10

La pesada puerta de hierro se abrió, dejando ver así un hilo de luz entre toda esa oscuridad.  Angy subió la cabeza, que había mantenido gacha y observo al ser que había ingresado en la oscura y fría habitación.
No hablo, no murmuro. Ni siquiera pareció caminar, ya que en un segundo, ya estaba a pocos centímetros de ella. Dejo un plato de comida en el suelo y enseguida la puerta volvió a cerrarse, como si nunca nadie hubiera estado allí.
El silencio reinaba en la oscuridad. Angy se dirigió lentamente hacia una de las puntas y tomo el plato. Buena comida. Pavo y papas al horno. No podía quejarse, la comida era realmente buena. Y el recinto, parecía más una habitación antigua que una celda.
Pero todo estaba oscuro. Completamente oscuro.

Desde que había sido secuestrada, la noche anterior, no había logrado ver la cara de sus secuestradores. Había despertado al día siguiente, con un terrible dolor de cabeza, en una oscura celda, que solo se dejaba alumbrar por alguna que otra vela que encontraba en el suelo.
No sabía quienes eran, que querían, ni mucho menos por que la habían secuestrado a ella. No valía mucho. Huérfana desde hace poco, que escucha extrañas voces en su cabeza, no dice exactamente posible chantaje.
Se sentó en un rincón de la mullida cama y devoro los alimentos con ansias, pues no había comido nada desde la noche anterior.
Se acurruco en la cama y trato de descansar. Necesitaba fuerzas si quería escapar de allí.
Pero sabia que no seria pronto…

                            ----------------------------------------------------
Cuando regrese a mi casa, eran aproximadamente las 8 de la noche. El tiempo se habia pasado rápido, y yo me había quedado el resto de la tarde dando vueltas por la costa. Era mi manera de relajarme.
-Amethyst! Donde te metiste!- sentí la enérgica voz de Gaby que provenía de la cocina. Se acerco a mi y me abrazo- estaba preocupada por ti!
-emm… ¿hola?- salude confundida y frunciendo el seño, mientras le correspondía el abrazo a Gaby- que ocurre?
-¿como que, que ocurre?- pregunto enfadada, al tanto que dejaba mi bolso en la mesa- ¿que no viste las noticias?
-¿de que estas…?
Pero fui interrumpida por el sonido de la televisión, en la que se escuchaba la  voz de los informantes que daban el noticiero de la noche:
“…otras dos  adolescentes desaparecieron  esta tarde en BeachShore. Se desconoce en que situaciones se produjo la desaparición, pero se confirma que se trata de secuestros.
Se trata de las jóvenes  Chelsea Montero, de 16 años de edad y Tessa Franks de 19 años, desaparecidas en el café bar  Hallways y en el parque St. John respectivamente, entre las 6 y las 7 aproximadamente…
Ampliaremos boletín luego de estos comerciales…”

Comenzó a sonar la música del informativo, pero no le hice caso.
¿Otra desaparición? Eso si era extraño!
Algo estaba pasando. 2 desapariciones no son coincidencia, al menos a mí pensar. ¿Un psicópata talvez? No. no en un pueblo tan pequeño. Entonces… ¿Qué?
La pregunta seguía resonando en mi cabeza, ignorando completamente los comentarios de Gaby
-…y es por eso que siempre vas a llevar tu celular y me tendrás que avisar cada vez que salgas. ¿Entendido?- me miro fijamente, con las manos en las caderas
-eh?...-balbucee, volviendo a la realidad- ah, si. No te preocupes Gaby. Sabes que no soy una irresponsable- le dedique una sonrisita
-ya lo se Ams. Es solo que…quiero hacer bien el trabajo. Y lo sabes. Realmente me estoy esforzando mucho, y no quiero pensar que todo lo que estoy tratando de hacer no es más que…
Me acerque a ella y la abrace con fuerza. Apreciaba muchísimo todo lo que estaba haciendo por mí. Había dejado su vida, sus amistades, su diversión; todo, para cuidar a una angustiada y complicada adolescente. El tener a alguien que te apoyara y te cuidara en estos momentos es algo que no muchos aprecian hasta que lo necesitan. Y ella se estaba esforzando mucho. Y lo estaba haciendo muy bien.
-estas haciendo un gran trabajo Gaby- murmure mientras la abrazaba- en serio. Eres la mejor prima del mundo
-igualmente Ams!- sonrió y luego exclamo- muchas gracias, lo necesitaba!...ahora, vamos a comer algo. Me muero de hambre!
-ja, yo también!- sonreí- mmh…pizza?
-no tenemos muchas opciones- suspiro algo resignada
Me reí y tome el teléfono.
                                       ……………………………………………….
-¿viendo las noticias?- murmuro Evandar, al tiempo que ingresaba a la sala de nuestra casa. No me voltee. Solo apague el televisor
-otra desaparición- murmure, mirando la oscuridad que se había apoderado de la noche.- de otra chica, en un café del centro. No es coincidencia. Están aquí….ha vuelto.
-pareces demasiado afectado por eso- contesto el, mientras se sentaba en uno de los mullidos sofás de cuero- dos siglos deberían haber solucionado sus “conflictos”
Me hizo señas para que me sentara en el sofá cercano, pero yo permanecí de pie
-no se le llama conflictos al hecho de que haya tratado de matarme- escupí-…varias veces.
-tonterías- exclamo.- si por algo deberíamos preocuparnos es por que ellos hayan vuelto al pueblo. Deben estar buscando algo…y eso solo puede ser algo malo.
-no pareces muy preocupado- le espete con algo de irritación
-al contrario. Estoy tan o incluso mas preocupado que tu. Me preocupa este pueblo y su bienestar tanto como a ti. Pero alterarnos antes de tiempo nunca es bueno. Por ahora las aguas están calmas. No las revolvamos más. La paciencia es una virtud que se aprende con el paso del tiempo Erik…
-créeme que lo se- murmure- pero si algo llegara a pasar por nuestra culpa…
-entonces no podremos hacer nada mas- me cortó-. Pero nos aseguraremos de que no sea así…tenlo por seguro
-ya lo sabe Rosalinda? Es decir, le comente algo a Saphire pero…
-si. Ya lo saben ambas. Ahora mismo están recorriendo la zona, en busca de rastros. También me comuniqué con  unos viejos colegas míos que me debían alguno que otro favor. Estarán vigilando las ciudades vecinas.
Asenti con la cabeza, mientras abria y cerraba mis puños
 -Nos hemos sentido muy a gusto en este pueblo. Es tan…pacifico. Sobre todo si quieres pasar desapercibido. Es por eso que no vamos a dejar que nada le pase a ninguno de sus habitantes. Somos fuertes Erik, y podemos defenderlo.
-lo se… Lo se.- un momento de silencio inundo la enorme sala
- bueno, ire a recorrer la zona oeste. Es la única que aun no hemos monitoreado.
-de acuerdo- asentí- pero prométeme que me avisaras si algo…
Pero el ya se había marchado, a toda velocidad, dejándome con la palabra en la boca
-gracias!- exclame con ironía e irritación.
Me dirigí hacia uno de los aparadores y saque de la estantería con puertas de cristal una botella de wisky. Me vendría bien relajarme un poco. Serví algo en un vaso y me dedique a observar la luna a través de los enormes ventanales.
De pronto, una espesa niebla comenzó a subir por las ventanas, cubriendo todo con una fantasmagórica aureola. El frío comenzó a hacerse más notorio, a pesar de que yo no lo sentía. Un desagradable pero familiar olor invadió mi nariz. ¡No! eso solo podía significar…
-hola… ¿me extrañaste...hermano?


 comenten!