Todo lo que conocias, esta a punto de cambiarestas lista para eso?

Followєr§ ♥

domingo, 17 de octubre de 2010

capitulo 12

hi! bueno aca les traigo el proximo capitulo. ayer queria subir pero no pude debido a que tuve que estudiar para un examen de matematicas ¬¬
en fin, voy a hacer una especie de maraton, por lo que voy a tratar de subir 2 capitulos hoy!


Capitulo 12
-Bien, ahora sostenlo así. Muy bien! estas mejorando mucho!
Me encontraba en el enorme salón de la academia, tratando de sostener un sable de mango de plata, mientras Rosalinda trataba de enseñarme las estocadas básicas.
El día anterior había estado pésimo. Lo admitía. Sin embargo, hoy, había incluso logrado sostener completamente el sable e incluso realizar medianamente bien alguno de los ataques que me había enseñado.
-vamos, admítelo, soy un fracaso. Me tomara tiempo lograr manejar esta cosa- exclame algo frustrada, sosteniendo pesadamente la espada.
-no te atormentes- contesto ella sonriendo- toma tiempo. Por lo menos a mi me tomo bastante. Además estas progresando rápidamente, ¿cierto Erik?
El tardo en contestar. Se encontraba, tal y como la tarde anterior, recostado contra una de las antiguas paredes, con los brazos cruzados y la mirada perdida en un punto fijo.
-¿eh? ah, si. Supongo. Lo haces bien- me sonrió, cosa que basto para que mi corazón se acelerara y mis manos comenzaran a sudar. Tuve que sostener la espada con firmeza para evitar dejarla caer.
-gracias. Aunque me tomara años ser tan buena como tu. La manera en que luchas es realmente impresionante.- exclame con una sonrisita
-bueno, hago lo que puedo- murmuro apartando la mirada con una leve, casi imperceptible sonrisa de satisfacción.
-bueno- exclamo Rosalinda- ahora que ya aprendiste la estocada básica, creo que podemos…
Pero su comentario fue interrumpido por el estridente y profundo timbre que comenzó a retumbar en las paredes. Mi corazón casi da un salto
-yo iré- murmuro Erik. Comenzó a caminar en dirección a la altísima puerta de madera.
Al abrirla, encontró detrás de ella, a un hombrecillo de gafas, de unos cincuenta años, que vestía un elegante traje negro; escoltado por dos musculosos hombres vestidos con camisetas blancas y jeans, ropa parecida a la de construcción. Entre los dos, cargaban una larga caja de madera labrada y lustrosa, con los bordes dorados y adornada por alguna piedra preciosa.
-buenas tardes. ¿La familia Borleck?- pregunto cortésmente, al tanto que se sacaba el sombrero
-si. ¿En que podemos ayudarlo?- se escucho la voz de Rosalinda, que se asomó a la puerta con una sonrisa. El hombrecillo y los dos hombres se quedaron mirándola un instante, como perdidos en su belleza.
-mucho gusto. Soy el Señor Rockwell, curador del museo de historia natural de Chicago. Tengo entendido que el mes pasado el señor Evandar Borleck habría adquirido en una de nuestras subastas, una espada asiática de la colección del siglo XII.
-en efecto. Yo soy Erik Borleck – Le tendió la mano- Pase por favor.
El señor Rockwell avanzo unos pasos del portal, con cautela, casi nerviosismo y se quedo extasiado mirando la colección de espadas que colgaban majestuosamente de la pared.
-e-es asombroso!-exclamo con un titubeo, mientras se sacaba sus gafas y las limpiaba con un pañuelo- ¡nunca había visto una colección tan maravillosa!
-Oh, ¿se refiere a esas espadas viejas? Al menos adornan la pared.- voltee hacia una de las puertas y me encontré a Saphire, recostada contra el marco. Sus hermosos ojos azules observaban a todos con cierto aire de escepticismo y sarcasmo. Estaba tan radiante y despampanante como siempre, vestida con unos jeans y una ajustada camiseta de tirantes, todo acompañado por unas botas de taco vertiginoso y decenas de pulseras de plata. A pesar de que no tendría mas de dos años mas que yo, parecía ampliamente superior. Me hacia sentir algo insignificante, como una paloma frente a un pavo real.
-oh vamos Saph, no te quejes!- exclamo Rosalinda con una sonrisa- después de todo lo que nos costo reunirlas todas.
Ella le lanzo una mirada extraña y luego se dirigió hacia el hombrecillo.
-supongo que tendrá algo para entregarnos- comento sin separarse del marco
-s-si. En efecto- titubeo el hombrecito, con notable nerviosismo.- vengo a hacer entrega de la espada que adquirieron en la subasta del mes pasado. ¡Sea ya dicho se agradece enormemente la colaboración! Su donación ayudo mucho al museo.
-es un gusto ayudar a conservar la historia. Después de todo, sin ella no seriamos nada- comento Erik con cierto aire melancólico que no pude comprender. Al cabo de unos minutos, comprendí que me había quedado muda, sosteniendo la espada, sin decir palabra.
-oh, yo soy Amethys Tyler. Es un gusto- estreche la mano del hombrecillo, volviendo de mis pensamientos
-igualmente- contesto el señor Rockwell- bueno, si no hay mas, ¡muchachos, éntrenla!-grito a los dos hombres que aun se encontraban en la entrada. Ambos entraron, sin decir nada, cargando la caja. Acto seguido la depositaron en el suelo y la abrieron pesadamente.
Una hermosa espada, con mango de plata adornado por lo que parecían pequeñas piedrecitas purpuras emergio entre un acolchonado de terciopelo rojo que hacia resaltar mas aun su brillo.
Una especie de corriente eléctrica comenzó a recorrer mi cuerpo a medida que un calor intenso y energizante emergía de mi piel. Comencé a sentirme revitalizada, enérgica, como si pudiera llevarme el mundo por delante. Deje de pensar, incluso de oír; solo mi vista se concentraba en tan maravilloso artefacto sacado casi de un cuento de hadas.
-umm… ¿se encuentra bien señorita?- murmuro con cortesía el señor Rockwell.
-¿Amethyst?- susurró Erik a mi oído, mientras colocaba su mano en mi hombro
El contacto con su piel me hizo volver repentinamente, y darme cuenta de que todos me estaban mirando como a una loca, y yo seguía obserando la espada
-s-si, si. Lo siento, estaba pensando en algo.- murmure avergonzada. ¿Qué me había pasado? Era como si todo lo demás hubiera desaparecido por completo, como si solo fuéramos la espada y yo. y extrañamente Erik a quien no había dejado de sentir a mi lado.
-es hermosa ¿cierto?- exclamo con orgullo el Sr. Rockwell- ¡la mejor espada de la colección! ¡Tengan cuidado con ella!- les grito a los hombres de blanco- ¡es muy valiosa!
Los dos robustos sujetos habían comenzado a cargarla hacia una de las repisas. Parecía pesar bastante, pues ambos se tambaleaban ligeramente a medida que avanzaban con la espada en cada hombro. Pero repentinamente, el que iba adelante se detuvo, chocandose bruscamente contra uno de los pesados buros, lo que ocaciono que cayera sobre el. El otro hombre, tropeso con el primero y abrió accidentalmente la pesada caja, provocando que la espada saliera volando por los aires…en dirección hacia donde estaba parada yo.
-¡Rápido, atrapen esa espada! Vale una fortuna!- grito horrorizado el señor Rockwell, al borde del ataque
-¡Amethyst, cuidado!- grito Rosalinda. Y eso fue lo último que escuche antes de cerrar los ojos y cubrirme con mis antebrazos.
                                       …………………………………………………..
La habitación continuaba a oscuras, tan solo iluminada por la tenue luz de la vela. Sentada junto a ella, Angy planeaba su escape. Tenia que huir de aquella prision. No soportaba un dia más allí. No soportaba aquella densa humedad que rezumaba en las paredes, la oscuridad ni aquel olor a encierro. Necesitaba salir y respirar el aire o sino enloqueceria.
Había trazado en el desgastado suelo, con un viejo lápiz que había encontrado tirado, una posible vía de escape. Quizás cuando entraban a darle la comida diaria, podría golpearlos y entonces…
¡a quien engañaba! Eso era imposible! Absolutamente imposible! Una chica de 16 años no podia vencer en una lucha cuerpo a cuerpo a nadie. Y menos ella! Estaba destinada a permanecer en esa oscura habitación, hasta que sus secuestradores decidieran que rayos hacer con ella.
Se acurruco contra la pared y unas lágrimas rodaron por sus mejillas. Extrañaba a sus hermanos, a su abuela. Y sobre todo a sus padres. Pero a ellos si que no los volvería a ver. Nunca.
Continuaba sollozando, cuando de pronto escucho una suave voz, casi un susurro, que provenía de dentro del recinto
-¿Por qué lloras?- pregunto una voz dulce y pacifica, como la de alguien que no tiene prisa
-q-quien anda ahí?- susurro Angy, levantando levemente la cabeza. No pudo ver a nadie. Solo la cama, el enorme y viejo ropero y la mesita de madera.- quien sea salga ahora!
-lloras por que vas a morir?- volvió a susurrar la voz, con aquella calma tan contagiosa. Su voz, más que alterarla  o asustarla, le provocaba tranquilidad.
-que?- susurro extrañada, esta vez levantando la cabeza. Ahora si pudo ver, para su enorme asombro, a la figura de un niñito parado frente a ella. Su silueta se transparentaba un poco, pero era definitivamente un niño de unos nueve años. Vestía un pantaloncillo corto con tirantes, como los de antiguamente.-q-quien eres tu? ¿Un fantasma? ¿C-como es que puedo verte?
-eso dijeron las personas esas. Que pronto ibas a morir- el niñito- fantasma se encogió de hombros inocentemente, como si no supiera la gravedad del asunto
Esto hizo que más gruesos lagrimones se escaparan de los ojos de Angy y resbalaran por sus mejillas. Genial! asi que ese era su destino? Morir?
-n-no quiero morir…-susurro ella, trantando de respirar, pero estaba muy perturbada.
-si quieres yo puedo ayudarte a salir de aquí- sugirió el niñito con una sonrisa
Angy volvio a levantar la vista y observo al niñito. A pesar de ser un fantasma de quien sabe cuantos años, parecia amigable y lo mas importante, era su boleto fuera de esa prision
-de veras puedes hacerlo?- pregunto por un momento lena de esperanza y frunciendo el seño- eso es imposible- suspiro resignada- ya lo he intentado todo. No hay ninguna forma de salir. Ninguna pared hueca, nada.
-en eso te equivocas- sonrió con picardía- este lugar esta lleno de pasadizos secretos
-en serio?- exclamo de pronto Angy, con un brillo de esperanza en los ojos- donde están? Se puede acceder desde aquí?
-lo siento debo irme, ellos están viniendo con tu comida.¡ Nos vemos!
No! espera! Yo…
Pero el niño fantasma ya se había desvanecido.
                                         …………………………………………………..
-¿diga?- contesto su celular Jason, con un tono de voz indiferente y de superioridad.
Se encontraba recostado contra la sucia pared de un callejón 0scuro, con los brazos cruzados sobre su pecho, vestido completamente de negro. No le gustaba la claridad.
-Jason, cariño ¿Cómo has estado?- siseo del otro lado de la línea una voz femenina y seductora.
-Así que es cierto. Han vuelto al viejo pueblo. Pero me extraña que me llames, sabes que los abandone hace mucho… o acaso te quedaste sin marionetas Raven?- comento con un tono sarcástico
-oh, ¿aun estas molesto por eso? ya te dije, es mi forma de ser- se excuso con un tono infantil y malcriado- como sea, vengo a pedirte un favor…
-un favor… ¿un favor? acaso estas demente? Yo no te debo nada. Piérdete bruja.-espeto entre dientes
-no seas grosero. Después de todo el tiempo que pasamos juntos…- susurro- en fin. Sabes que continuamos buscando a la chica…
-oh si. Su causa perdida del milenio. Vamos Raven, pueden hacer algo mejor que eso. Solo es un viejo cuento de niñitos. Me sorprende que aun sigan buscándola. Seria más fácil encontrar a Wally.
-la encontramos Jason…es ella. Estamos seguros.
-como lo estuvieron las ultimas 60 veces?- murmuro con mas sarcasmo y escepticismo.
-ya cállate idiota. Es ella, esta vez si es. Así que solo necesitamos…
-ahora escúchame bien maldita. Tú no me llamas luego de casi un siglo desde que los abandone para pedirme un favor. Menos me llamas idiota. No pienso ayudarlos en nada ¿me oíste? Y si vuelves a llamarme te juro que te encontrare a ti, a tu hermano, a tus acólitos y a tu “amo”- pronuncio la última palabra con burla e ira- y les arrancare la cabeza. Así que déjame en paz si es que quieres seguir viviendo.
Y dicho esto, cortó la llamada. Guardó su celular en su bolsillo trasero y respiró profundamente. Nunca en la vida ayudaría a esa perra y a sus secuaces de nuevo.
Tomó una pesada piedra del suelo y la aventó con furia contra la pared. Esta, al estrellarse la piedra, se abolló dejando una porción de endeble ladrillo a la vista.

les gusto? comenten!

jueves, 14 de octubre de 2010

bueno aqui traigo el siguiente capitulo. ojala les guste!
Capitulo 11
-hola… ¿me extrañaste...hermano?
Esa voz llego directo hasta mi cerebro e hizo un clic. Me voltee instantáneamente, con mi mandíbula apretada, mis ojos negros como el azabache y mis manos convertidas en garras. Efectos secundarios de la ira.
Allí estaba el. El que me había arruinado la vida. Al que odiaba profundamente.
-que estas haciendo aquí?- escupí con veneno, mientras me ponía en posición de ataque- ¿Cómo entraste?
-oh vamos!- murmuró con un tono de voz sarcástico que me hizo enfurecer aun mas- ¿que acaso necesito una excusa para visitar a mi hermanito?
-¡no me llames así!- sisee, cerrando y abriendo mis garras- ¡no tienes derecho a llamarme así después de todo lo que has hecho!- exclame con odio
-oh ya deja de ser una reina del drama!- sonrió con sarcasmo. Se notaba que lo estaba disfrutando, cosa que me hacia querer desgarrar su cuello- siempre tan sensible Erik…que no te enseñaron que nosotros no debemos ser así? Somos fuertes… poderosos...depredadores- volvió a sonreír- no deberías estar llorando por los rincones como débiles humanos
-y tu no deberías estar matando gente inocente solo para fortalecerte…Jason- escupí, tratando de contener mis ganas de matarlo de una vez por todas
-¡oh me haces sentir tan mal!- exclamo con sarcasmo y una expresión de falsa angustia en su rostro- ¡mi hermanito menor piensa que soy una asesino! Únete al club Erik, es una lista larga.
-¿Por que volviste?- murmure- ¿Qué es lo que quieres? ¿Por que han estado secuestrando chicas?..¿Que es lo que quieren ellos?
-lamento informarte que no lo se. Los abandone hace años…- murmuró encogiéndose de hombros
-oh. Y supongo que debo creerte- ahora yo emplee el tono sarcástico, cruzándome de brazos y dirigiéndole una mirada escéptica- no lo creo.
-piensa lo que quieras- volvió a encogerse de hombros- de todas formas no tengo tiempo para discutir. Solo venia de paso, a saludar a mi más cercano y querido familiar- rió. Una risa escalofriante- bueno, a decir verdad, el único que me queda vivo…oh y por cierto, vi a la chica con la que has estado los ultimos dias. Muy linda. Buena eleccion hermanito.
Le dirigí una mirada de odio
-na siquiera te atrevas a…
-bueno, debo irme.- me interrumpió, ignorando mi comentario- Tu sabes, cosas que hacer, personas que visitar…”asuntos” que arreglar…pero nos veremos pronto. Tenlo por seguro.
-¡Maldito! No vas a…!- grite, preparándome para atacarlo
Pero antes de que pudiera siquiera moverme, el salio a toda velocidad de la casa, dejándome solo de nuevo.
Poco a poco, mis facciones fueron recuperando su aspecto mas humano, mis ojos dejaron de parecer lagos de alquitrán, y mis garras se desvanecieron. Aun así, mi respiración seguía siendo entrecortada.
Mi cabeza estaba llena de pensamientos entrecruzados, tanto que me provocaban jaqueca. ¿Por que había vuelto Jason? ¿Qué querían con esas chicas? Y lo mas importante… ¿Por qué había venido a visitarme?
                               ……………………………………………………………..
Volví a despertar, entre sudor y respiraciones cortadas, de mi cuarta pesadilla de esa noche. Note que mi corazón estaba acelerado y mi frente perlada por el sudor. El miedo y la desesperación aun permanecían zumbando en mi subconsciente. Se había sentido tan real…por supuesto, como cada una de mis pesadillas relacionadas con el incidente.
Tome el reloj de la mesita de luz y lo observe detenidamente. Las 12:45. Inspire profundamente una vez más, y devolví el reloj a su sitio.
No podía seguir teniendo esas pesadillas cada noche. Estaban arruinando mi intento de reconstruir mi vida y de olvidarme de todo. Eran como esa mancha que siempre queda en la ropa, no importa cuanto la laves. Era mi mancha, mi marca imposible de borrar. Al menos no por ahora. Me aferre a mi conejo de felpa, el que me había regalado mi padre cuando cumplí 5 años. Hacia años que no jugaba con el por supuesto, pero desde el accidente, había adquirido un importante papel en las noches. No me sentía segura si no lo tenía a mi lado en la cama.
Sentí una fría brisa recorrer la habitación y comencé a temblar. Observe la ventana. Estaba abierta. No recordaba haberla dejado abierta. Es mas, yo misma la había cerrado antes de cenar.
Una leve niebla comenzó a esparcirse sutilmente por la habitación, pero lo atribuí a mis delirios debido a la falta de sueño. Una sombra se movió rápidamente, casi como un flash. Instintivamente encendí la lámpara de la mesa y tome lo primero que encontré, en este caso, un cepillo de cabello.
Pero no había nadie. Solo mi habitación, totalmente vacía, rodeada de muebles, fotos de familia y amigos y algunos postres. Todo normal. Pero habría jurado que había alguien- o algo- allí.
“la falta de sueño realmente hace estragos en mi mente” pensé. Suspire y apague la luz, no sin antes recorrer con la vista la habitación. Todo bien.
Afuera, la niebla se había intensificado más.
                        ……………………………………………………
-Así que ese bastardo ha vuelto…-murmuró Saphire, con un profundo tono de irritación en su voz.
Se encontraba sentada femenina y elegantemente, en la caja de resonancia  del enorme piano de cola, mientras sostenía un vaso de wisky en su blanca y perfecta mano.
Cerca de ella, en uno de los buros, con las piernas cruzadas al estilo de los indios, estaba Rosalinda, con una expresión seria y preocupada. Del otro lado de la gran biblioteca, Evandar estaba recostado a la pared, con sus brazos cruzados
-si. Vino a verme… El maldito estuvo aquí!- golpee con mi puño el escritorio, que tambaleo y se partió a la mitad.- l-lo siento Evandar…no quería…
-descuida- musitó- después de todo, ya era hora de cambiarlo… ahora dime exactamente que te dijo.
-lo mismo de siempre.- bufe con fastidio- Cosas como “¿hola, me extrañaste hermano?”- imite su irritante tono de voz sarcástico-…ese bastardo siempre disfruto burlarse de mi.
-¿Te dijo que estaban buscando con esas chicas desaparecidas?- pregunto Rosalinda, abriendo sus impresionantes ojos azules
-Eso es lo extraño…- murmure- dijo que no lo sabia…que los había abandonado hace años…pero…
-No podemos creerle- Saphire terminó la frase por mi- el siempre fue un maldito mentiroso. Además, ¿si no porque volvió aquí?...no creo que para una reunión familiar.
-¿Entonces que hacemos?-volvió a preguntar Rosalinda
-Matarlo. Es la unida solución- sisee con furia- déjenmelo a mi. Yo voy a…
-tu no vas a hacer nada- me cortó Evandar autoritariamente.- primero que nada, porque es tu hermano, y matarlo no solucionaría nada, no si el sabe que están planeando.
-pero…-trate de protestar
-pero nada.- cortó Evandar, esta vez alzando un poco su apacible tono de voz- no harás nada Erik. Créeme que comprendo perfectamente como debes sentirte, pero tienes que controlar tus emociones. Sabes perfectamente lo peligroso que seria si no lo haces.
-lo se…-murmuré con fastidio, bajando la cabeza- pero sabes lo peligroso que es que Jason haya vuelto. A donde quiera que va, la gente muere. Yo lo se mejor que nadie…-mi voz estuvo a punto de quebrarse.
Rosalinda se levantó del buro y me abrazo. No la aparte. Se produjo un incomodo silencio.
-creo que Erik tiene razón- apoyó Saphire desde el piano, con un tono frío- la mejor solución es matarlo. Cortar el problema de raíz. Y luego, matar a todos los demás.
-Chicos…- suspiró Evandar, con un tono cansino, que denotaba un poco su larga estadía en la tierra- ustedes son aun jóvenes para entender algunas cosas. Créanme. La mejor ofensa no siempre es un ataque. En estos momentos, lo mejor es estar alerta y vigilar. Luego, cuando sea necesario, atacaremos. Ahora si me disculpan, debo retirarme.
Dicho esto, salio por la puerta.
-Igual yo. Buenas noches- murmuró Saphire, antes de abandonar el recinto. Solamente quedamos Rosalinda y yo. Ella me dedico una mirada suspicaz, a lo que yo pregunte:
-¿Que ocurre?- fruncí el seño
- No vas a cumplir las ordenes de Evandar… ¿Cierto?- murmuró ladeando la cabeza
-¿como sabes eso?- mi seño se frunció aun mas- es decir…yo no…no se…
-Te conozco Erik- musitó con una débil sonrisita- eres un gran chico. Pero tienes un defecto, y ese es tu sed de venganza; cosa que te preocupas sobremanera en esconder. En ese aspecto, te pareces a Jason.
-Pero el no la esconde…- escupí- el solo se dedica a asesinar gente para hacerse mas fuerte. Es una amenaza Rose…una que hay que eliminar.
Ella se encogió de hombros
-Quizás…o quizás merezca otra oportunidad. Todos la merecemos alguna vez. Recuerda que, a pesar de todo lo que pasó…él aun es tu hermano.
Se levantó del buro, atravesó la biblioteca y salio de la habitación, dejándome solo, mirando por la gran ventana.

...............................................................................
que les parecio el capitulo? comenten!
bueno, un tema que quiero avisar. dentro de unos 4 capitulos al fin van a saber que son Erik y su familia! wiiiii!
asi que sean pacientes sip? ;)
eso es todo. comenten hermosas personas!


lunes, 4 de octubre de 2010

capitulo 10

bueno acá subo el capitulo 10. perdonen la demora!


Capitulo 10

La pesada puerta de hierro se abrió, dejando ver así un hilo de luz entre toda esa oscuridad.  Angy subió la cabeza, que había mantenido gacha y observo al ser que había ingresado en la oscura y fría habitación.
No hablo, no murmuro. Ni siquiera pareció caminar, ya que en un segundo, ya estaba a pocos centímetros de ella. Dejo un plato de comida en el suelo y enseguida la puerta volvió a cerrarse, como si nunca nadie hubiera estado allí.
El silencio reinaba en la oscuridad. Angy se dirigió lentamente hacia una de las puntas y tomo el plato. Buena comida. Pavo y papas al horno. No podía quejarse, la comida era realmente buena. Y el recinto, parecía más una habitación antigua que una celda.
Pero todo estaba oscuro. Completamente oscuro.

Desde que había sido secuestrada, la noche anterior, no había logrado ver la cara de sus secuestradores. Había despertado al día siguiente, con un terrible dolor de cabeza, en una oscura celda, que solo se dejaba alumbrar por alguna que otra vela que encontraba en el suelo.
No sabía quienes eran, que querían, ni mucho menos por que la habían secuestrado a ella. No valía mucho. Huérfana desde hace poco, que escucha extrañas voces en su cabeza, no dice exactamente posible chantaje.
Se sentó en un rincón de la mullida cama y devoro los alimentos con ansias, pues no había comido nada desde la noche anterior.
Se acurruco en la cama y trato de descansar. Necesitaba fuerzas si quería escapar de allí.
Pero sabia que no seria pronto…

                            ----------------------------------------------------
Cuando regrese a mi casa, eran aproximadamente las 8 de la noche. El tiempo se habia pasado rápido, y yo me había quedado el resto de la tarde dando vueltas por la costa. Era mi manera de relajarme.
-Amethyst! Donde te metiste!- sentí la enérgica voz de Gaby que provenía de la cocina. Se acerco a mi y me abrazo- estaba preocupada por ti!
-emm… ¿hola?- salude confundida y frunciendo el seño, mientras le correspondía el abrazo a Gaby- que ocurre?
-¿como que, que ocurre?- pregunto enfadada, al tanto que dejaba mi bolso en la mesa- ¿que no viste las noticias?
-¿de que estas…?
Pero fui interrumpida por el sonido de la televisión, en la que se escuchaba la  voz de los informantes que daban el noticiero de la noche:
“…otras dos  adolescentes desaparecieron  esta tarde en BeachShore. Se desconoce en que situaciones se produjo la desaparición, pero se confirma que se trata de secuestros.
Se trata de las jóvenes  Chelsea Montero, de 16 años de edad y Tessa Franks de 19 años, desaparecidas en el café bar  Hallways y en el parque St. John respectivamente, entre las 6 y las 7 aproximadamente…
Ampliaremos boletín luego de estos comerciales…”

Comenzó a sonar la música del informativo, pero no le hice caso.
¿Otra desaparición? Eso si era extraño!
Algo estaba pasando. 2 desapariciones no son coincidencia, al menos a mí pensar. ¿Un psicópata talvez? No. no en un pueblo tan pequeño. Entonces… ¿Qué?
La pregunta seguía resonando en mi cabeza, ignorando completamente los comentarios de Gaby
-…y es por eso que siempre vas a llevar tu celular y me tendrás que avisar cada vez que salgas. ¿Entendido?- me miro fijamente, con las manos en las caderas
-eh?...-balbucee, volviendo a la realidad- ah, si. No te preocupes Gaby. Sabes que no soy una irresponsable- le dedique una sonrisita
-ya lo se Ams. Es solo que…quiero hacer bien el trabajo. Y lo sabes. Realmente me estoy esforzando mucho, y no quiero pensar que todo lo que estoy tratando de hacer no es más que…
Me acerque a ella y la abrace con fuerza. Apreciaba muchísimo todo lo que estaba haciendo por mí. Había dejado su vida, sus amistades, su diversión; todo, para cuidar a una angustiada y complicada adolescente. El tener a alguien que te apoyara y te cuidara en estos momentos es algo que no muchos aprecian hasta que lo necesitan. Y ella se estaba esforzando mucho. Y lo estaba haciendo muy bien.
-estas haciendo un gran trabajo Gaby- murmure mientras la abrazaba- en serio. Eres la mejor prima del mundo
-igualmente Ams!- sonrió y luego exclamo- muchas gracias, lo necesitaba!...ahora, vamos a comer algo. Me muero de hambre!
-ja, yo también!- sonreí- mmh…pizza?
-no tenemos muchas opciones- suspiro algo resignada
Me reí y tome el teléfono.
                                       ……………………………………………….
-¿viendo las noticias?- murmuro Evandar, al tiempo que ingresaba a la sala de nuestra casa. No me voltee. Solo apague el televisor
-otra desaparición- murmure, mirando la oscuridad que se había apoderado de la noche.- de otra chica, en un café del centro. No es coincidencia. Están aquí….ha vuelto.
-pareces demasiado afectado por eso- contesto el, mientras se sentaba en uno de los mullidos sofás de cuero- dos siglos deberían haber solucionado sus “conflictos”
Me hizo señas para que me sentara en el sofá cercano, pero yo permanecí de pie
-no se le llama conflictos al hecho de que haya tratado de matarme- escupí-…varias veces.
-tonterías- exclamo.- si por algo deberíamos preocuparnos es por que ellos hayan vuelto al pueblo. Deben estar buscando algo…y eso solo puede ser algo malo.
-no pareces muy preocupado- le espete con algo de irritación
-al contrario. Estoy tan o incluso mas preocupado que tu. Me preocupa este pueblo y su bienestar tanto como a ti. Pero alterarnos antes de tiempo nunca es bueno. Por ahora las aguas están calmas. No las revolvamos más. La paciencia es una virtud que se aprende con el paso del tiempo Erik…
-créeme que lo se- murmure- pero si algo llegara a pasar por nuestra culpa…
-entonces no podremos hacer nada mas- me cortó-. Pero nos aseguraremos de que no sea así…tenlo por seguro
-ya lo sabe Rosalinda? Es decir, le comente algo a Saphire pero…
-si. Ya lo saben ambas. Ahora mismo están recorriendo la zona, en busca de rastros. También me comuniqué con  unos viejos colegas míos que me debían alguno que otro favor. Estarán vigilando las ciudades vecinas.
Asenti con la cabeza, mientras abria y cerraba mis puños
 -Nos hemos sentido muy a gusto en este pueblo. Es tan…pacifico. Sobre todo si quieres pasar desapercibido. Es por eso que no vamos a dejar que nada le pase a ninguno de sus habitantes. Somos fuertes Erik, y podemos defenderlo.
-lo se… Lo se.- un momento de silencio inundo la enorme sala
- bueno, ire a recorrer la zona oeste. Es la única que aun no hemos monitoreado.
-de acuerdo- asentí- pero prométeme que me avisaras si algo…
Pero el ya se había marchado, a toda velocidad, dejándome con la palabra en la boca
-gracias!- exclame con ironía e irritación.
Me dirigí hacia uno de los aparadores y saque de la estantería con puertas de cristal una botella de wisky. Me vendría bien relajarme un poco. Serví algo en un vaso y me dedique a observar la luna a través de los enormes ventanales.
De pronto, una espesa niebla comenzó a subir por las ventanas, cubriendo todo con una fantasmagórica aureola. El frío comenzó a hacerse más notorio, a pesar de que yo no lo sentía. Un desagradable pero familiar olor invadió mi nariz. ¡No! eso solo podía significar…
-hola… ¿me extrañaste...hermano?


 comenten!

lunes, 27 de septiembre de 2010

capitulo 9

Bueno he aqui el proximo capitulo.
espero que les guste. bsooo! :) 


Capitulo 9
-Ams…Ams...hey Amethyst!
El grito me tomo por sorpresa, tanto que casi me caí de la silla donde estaba sentada
-que, que?- pregunte, manteniendo el equilibrio, agarrándome de la mesa
-tierra llamando a Ams! Estas bien?- Chloe me miraba fijamente con sus ojos azules, con algo de escepticismo curiosidad
-eh?...si. Estoy bien- murmure- por que?
-pues, porque te has pasado toda la mañana en las nubes! En que piensas?- apoyo Liz, mientras le daba una lamida a su helado
Nos encontrábamos las tres en la única (si, única) heladería en “BeachShore”, sentadas en una mesa, en medio de una terraza, que tenia una hermosa vista al océano. Pero yo no le prestaba atención a eso. Ni a nada.
-en serio?- pregunte, tratando de quitarle importancia- no me había dado cuenta.
No era verdad. Yo sabía que no estaba escuchando. Estaba demasiado sumida en mis propios pensamientos, y ellos tenían un nombre: Eik.
No me malinterpreten. Era muy lindo y todo eso (bueno a decir verdad…mas que lindo), pero mis problemas pasaban de allí, y se centraban en el manto de misterio que lo rodeaba a él y a toda su familia.  Que estaban ocultando?
Tenia que averiguar más. Tenía que saber que había detrás de esos ojos negros y esa dentadura perfecta. Tenia que verlo…
-chicas. Tengo que irme. Tengo que…comprar unas cosas para Gaby. Ella volverá tarde, así que me pidió ese favor.- masculle la excusa rápidamente, mientras me incorporaba
En realidad era la más ridícula de las mentiras. No me hubiera extrañado que no me  creyeran nada. Pero tenia que averiguar más sobre la familia de Erik. Se había convertido en un misterio para mí. Una adicción. ¿Por qué será que nos atrae tanto lo que no conocemos?
-de acuerdo- murmuró Liz, frunciendo el seño- en serio Ams, últimamente estas muy ausente. ¿Este todo bien?
Ambas hicieron silencio. Supongo que sospechaban que mi comportamiento se debía al accidente y a mi depresión. Lo que era en parte verdad.
-s-si, claro. Por que no habría de estarlo?- forcé una sonrisa, que debió verse realmente patética- lo siento. Ya me voy. Nos vemos!
Y dicho esto,  me encamine hacia mi coche, dejándolas con el seño fruncido y la boca entreabierta.
                                          …………………………………………….
El calor era insoportable, tanto, que me vi obligada a encender el aire acondicionado de mi auto. Y eso que era un descapotable. Pero el aire era tan caliente, que no hacia más que quemarme la cara, y el sol casi ni me dejaba ver el camino.
Me detuve frente a la enorme casona que servia como academia de defensa. Con el mismo porte señorial, parecía ser una de las más viejas del pueblo.
Me quede sentada, como unos 10 minutos, reuniendo el valor suficiente como para tocar timbre. Estaba tentada a encender mi auto y arrancar a toda velocidad de allí. Pero mí curiosidad pudo mas, por lo que subí los tres escalones, quedando frente a la gran puerta de madera.
Tome la pesada aldaba de hierro, que tenia la extraña forma de un dragón, y llame a la puerta con un temblor en las manos. Se produjo un estruendoso sonido seco que casi hizo temblar la puerta. Espere.
Nada
Estuve tentada a salir corriendo de allí. Pero desgraciadamente no pude, porque cuando estaba a punto de darme vuelta hacia mi auto, la puerta se abrió y Erik apareció ante ella, con su hermosa sonrisa y sus cautivadores ojos. Me miro fijamente, como si le extrañara mi presencia de sobremanera.
-A…Amethyst?- frunció el seño, ladeando la cabeza- que haces aquí?
-que, acaso ya no soy recibida?- trate de bromear con una sonrisa- lo siento…es que  yo…bueno yo…
-Amethyst! Que haces aquí? que bueno verte!- la energética voz de Rosalinda interrumpió mis incoherentes balbuceos tratando de excusarme. Ella se asomo por la puerta y sonrió. Pero ¿de donde había salido?
-oh, hola!- salude- es un gusto verte de nuevo
-lo mismo digo!- exclamó- pero que haces aquí afuera?  Acaso el despistado de mi hermano no te deja pasar?- sonrió con burla
Erik le dirigió una mirada de enojo y llena significado, pero enseguida se hizo a un lado, para dejarme pasar.
Entre cautelosamente, como si temiera encontrarme algo desagradable adentro. En realidad estaba temblando de nervios. Tenía la sensación de que no era bienvenida en ese lugar.
Mis pasos retumbaron por todo el salón, que se encontraba tal y como lo recordaba.
-y dinos, que te trae por aquí?- pregunto Rosalinda al tiempo que me señalaba uno de los buros de la sala. Me senté.
-bueno…este…yo- balbucee, buceando en mi subconsciente en busca de una excusa convincete, porque realmente no tenia una razon concreta para estar alli- yo…pues me interesaba conocer mas sobre estas espadas!
De acuerdo, eso fue peor que la excusa de la heladería. Primero que nada: no conocía nada, absolutamente nada sobre armas blancas (y nunca me habían interesado). Pero la idea había llegado a mi cabeza y habia sonado mas factible en mi mente.
-oh! que bien!- al parecer a Rosalinda le habia bastado esta respuesta- oye! Tengo una idea! Que te parecerían unas lecciones gratis? Digo, si te interesa. No seria genial!
Sonrio con inocencia y entusiasmo, como la animadora de un programa para niños, cosa que seguia desconcertándome un tanto, dado sus características físicas.  La hubiera imaginado perfectamente como una modelo de Vouge o algo así, siempre seria y seductora.
-em…no se- dude. Aunque era la excusa perfecta para ver a Erik todos los dias sin quedar como una idiota o una acosadora profesional.- quizas…
-vamos! sera divertido! verdad Erik…?
Pero al ver la expresión de su hermano, su rostro cambio por completo, tal y como lo había echo la vez anterior. El rostro de Eric completamente serio, había vuelto a tensarse y palidecer, y sus ojos se habían vuelto de un negro carbón. Su mirada podría haber echo huir hasta al mas sanguinario de los asesinos.
-e-estas bien?- no pude evitar preguntar, mirándolo fijamente
-Rosalinda, necesito hablar un momento contigo. Vamos- susurro fríamente, sin prestar atención a mi pregunta
Ella lo miro seriamente, como si supiera perfectamente de lo que quería hablarle, y ambos desaparecieron tras una puerta, dejándome sola.

                                             ………………………………………………..
-¿se puede saber por que pones esa cara?- me espetó Rosalinda, tras abandonar el recinto principal.
-¿que no ves lo peligroso que es para ella estar cerca de nosotros?- exclamé casi en un grito. No comprendía como ella podía ser tan despreocupada- podria terminar muerta…o algo peor
Sus ojos se ensombrecieron. Sabia de lo que le estaba hablando…
-sabes, necesitas dejar tus paranoias de lado- murmuró mirándome fijamente, con algo de compasión en los ojos- Erik. Hablo en serio. No te has relacionado con ningún humano en casi 2 siglos y medio. Ni siquiera con ninguno de nosotros. Es como si te aislaras en tu propia burbuja personal. Y tarde o temprano, esa chica va a querer romperla
-y que crees que va a encontrar?- pregunte- un asesino…y un monstruo
-eso no es verdad- me reprocho ella molesta. Creo que se lo había tomado como un insulto-solo somos…-medito, tratando de buscar la palabra correcta para describir nuestra patética y maldita forma de vida-…diferentes.
-¿diferentes?- susurre enarcando una ceja-somos anormales. No sabemos lo que somos. No somos humanos, ni siquiera nos parecemos a ellos. Y lo peor de todo…-susurre apretando mis puños con fuerza- es que tenemos que ocultarnos de todos.
Rosalinda me miro detenidamente. Ella me conocía mejor que todos, mejor incluso que Evandar, y sabia como me sentía. Era mi hermana más cercana.
Se acerco a mí y me abrazó.
-lo se- susurro- y créeme que no eres el único al que le molesta…pero no elegimos lo que somos Erik. Ninguno de nosotros lo hizo…
Me quede en silencio, sin saber que contestar, porque sabía que ella había pasado por lo mismo que yo. Todos lo habían pasado. No podía ser tan egoísta de ser el único en quejarme.
-aun cuando tengas razón- conteste, forzando una media sonrisa- no es seguro que Amethyst se quede aquí. Podría ser muy peligroso. Y no podría permitirme que le pasara nad…
-que no podrías permitírtelo?- me dedico una sonrisita burlona- Erik, que acaso te estas enamorando de esa chica?
Que? por supuesto que no- conteste a la defensiva, apretando mi mandíbula-solo me preocupo por ella. Como lo haría con cualquier humano que se nos acercara.  Además…eso seria  imposible.
-pero…
-dije que no- mi mandíbula se tenso mas, y pude ver por su expresión que mis rasgos se habían afilado de nuevo- no se quedara aquí. no. y esa es mi última palabra…
                                        …………………………………………………………..
-Ves? tienes que sostenerla así, por el mango, con las dos manos. De otra manera, la espada se te caerá.
Yo sostenía deformemente una pesada espada antigua, poniendo todo mi esfuerzo en no dejarla caer, mientras Rosalinda trataba (inútilmente) de enseñarme como sujetarla correctamente
-esto es inútil. Nunca voy a lograrlo. Lo siento, soy un fracaso- suspire resignada. No había sido una muy buena idea quedarme para esas lecciones.
Erik me observaba desde la otra punta del gran salón, callado, apoyado en la pared y con sus brazos cruzados sobre su pecho. Su mirada denotaba profunda incomodidad, como si mi presencia le hiciera sentir muy nervioso. ¿Que acaso no me quería allí?
Decidí ignorar esto por un momento, y concentrarme solo en no dejar caer la pesada arma que sostenía.
-no, no lo eres. Solo toma tiempo.- sonrió ella con cordialidad- Bien, ahora que ya puedes sostenerla…
-creo que seria mejor dejarlo por hoy- murmuró Erik desde su esquina, sin levantar la cabeza- no te excedas, recuerda que es principiante- hizo una seña con la cabeza, que Rosalinda pareció comprender a la perfección.
-no se. Si te parece Am…
-no te preocupes- conteste, mientras le devolvía el pesado instrumento de combate- mañana continuamos. No te preocupes.
Y dicho esto, me despedí de Rosalinda (Erik había vuelto a desaparecer detrás de una de las puertas) y emprendí el regreso a casa. Me sentía extraña, como si fuera una intrusa en esa gran casona, a la que le guardaran millones de secretos.
Claro, pensé, que no debían de ser solo mis paranoias. 

comenten!